Oboemia, música mexicana para oboe solo
A principio de los 80’s aparece en México la Revista Pauta, Cuadernos de Teoría y Crítica Musical gracias al interés e iniciativa del compositor Mario Lavista, en donde tenemos por primera vez, y en español, acceso a la información sobre las técnicas contemporáneas de ejecución instrumental. En Pauta, a lo largo de sus primeros años, aparecieron artículos dedicados al oboe, a la flauta, al clarinete, al contrabajo, a la guitarra, al arpa y a las cuerdas como consecuencia del trabajo de un grupo de jóvenes intérpretes mexicanos quienes decidieron incursionar en la música contemporánea.
En 1982, junto con la revista Pauta, aparece el Cuarteto Da Capo. Con María Elena Arizpe en la flauta, Leonora Saavedra al oboe, Lilia Vázquez en el piano y Aarón Bitrán en el cello, grabaría entre 1982 y 1984 tres discos con música de Mario Lavista, Manuel Enríquez, Federico Ibarra, Daniel Catán, Joaquín Gutiérrez Heras, Rodolfo Halffter, Stephen Montague, Lilia Vázquez y George Crumb. Por distintas razones se renueva el cuarteto siendo Roberto Kolb quien continuaría la labor de Leonora aún después de que el grupo se disolviera.
A principio de 1989 Guillermo Portillo crea el grupo Camerata de la Escuela Nacional de Música invitando a Carmen Thierry a participar en ella, y es a partir de entonces que Carmen estrena en México y mundialmente numerosas obras, muchas compuestas especialmente para ella y para el grupo, siendo prácticamente la única intérprete de música contemporánea en el oboe por décadas. En los 2000’ aparecen jóvenes talentosos que continúan con la labor de Leonora, Roberto y Carmen.
El presente disco es una recopilación de música escrita para oboe solo desde 1957 hasta el año 2008. En él encontramos obras de lenguaje tradicional como las de Antonio Navarro, Carlos Chávez y María Granillo, obras que utilizan técnicas contemporáneas como las de Gonzalo Macías, Mario Lavista, Manuel Enríquez, Horacio Uribe y Manuel de Elías, y las de Luis H. Arévalo, Manuel Rocha y Jorge Calleja que a la par de las nuevas posibilidades técnicas suman la electrónica.
Luego entonces, este disco es la invitación a un viaje de cincuenta años a través de las sonoridades bellas y extremas de un instrumento fascinante, el oboe…
La Canción del Arlequín, oboe solo, 1989. Antonio Navarro
Es el figura imaginaria del Arlequín ensimismado en su soledad con algunos destellos anímicos (segunda parte) para volver y reconciliar finalmente en su apacible soledad. La Canción del Arlequín muestra en su sencillez melódica toda la intención por dejar al intérprete una libertad de articulación en el discurso de la misma. Está dividida en tres partes elementales A-B-A bajo una línea melódica eminentemente modal y su atmósfera sonora es contemplativa. Si bien es sencilla en recursos sonoros, se desea enriquecida en su expresión emotiva.
Pieza escrita para cualquier instrumento de viento, esta partitura forma parte de un ciclo de piezas escritas por el compositor para el repertorio de jóvenes intérpretes siguiendo una línea estética de mínimos recursos (menos es más).
Canción, oboe solo, 1989. Gonzalo Macías
Musicalmente, a lo largo de toda la pieza, una melodía que parte del registro más grave del oboe y que gradualmente alcanza el registro más agudo, va a alternar con un pasaje de sonidos multifónicos, que a su vez, se intensifica poco a poco en cada una de sus presentaciones.
Canción fue pieza compuesta a petición del compositor chileno Sergio Ortega, quien organizó en 1989 un concierto-homenaje a Salvador Allende. En cuanto a los recursos instrumentales utilizados, el oboísta Jorge Postel aportó un importante trabajo haciendo posible la composición de la pieza.
Marsias, oboe y copas de cristal, 1982. Mario Lavista
La idea original de esta obra está basada en la leyenda del sátiro frigio Marsias quien descubre el aulós, instrumento de doble caña antecesor del oboe inventado por Palas Atenea. Palas Atenea mientras ejecutaba el aulós vió su imagen reflejada, y no le agradó lo que vió: su cara se deformaba al tocarlo. Arrojó entonces el instrumento que sería encontrado por Marsias. Éste se enamora de su sonido y cuando llega a dominarlo reta a Apolo a una competencia musical. Apolo, dios de la música, acepta el reto y la competencia se lleva a cabo ante un jurado: las Musas. El primero en tocar es Marsias dejando a los oyentes maravillados por los sonidos que produce en el aulós. En su turno, Apolo toca la lira quien por supuesto supera a Marsias y es declarado vencedor. Como castigo a su soberbia (creyendo que podría vencer a un dios) Marsias es desollado vivo.
En esta obra, Mario Lavista propone la interacción de un oboe y ocho copas de cristal, las cuales forman un campo armónico basado en quintas justas, intervalos de consonancia perfecta que serán identificados con la divinidad. Estas quintas son enlazadas por tritonos (diabolus in musica), un intervalo imperfecto y terrenal. En ocasiones el oboe se integra a este campo armónico acercándose a lo divino y en otras lo contradice quedándose en el plano puramente terrenal.
Upingos, oboe solo, 1957. Carlos Chávez
Upingos fue escrita por encargo de Salvador Novo para su puesta en escena de la obra Hipólito del poeta griego Eurípides. El aire primitivo de la pieza, su estructura extremadamente simple (ABA) y su intrínseca armonía modal le dan un aire primitivo.
Es la primera obra mexicana conocida escrita para oboe solo.
Oboemia, oboe solo, 1982. Manuel Enríquez
José Antonio
Alcaraz vio en Oboemia un
divertimento en el que tanto la intensidad expresiva como las maneras de
ejecución, derivan en una obra de dimensiones virtuosísticas muy amplias. Para
su momento, los vanguardistas años 80, era una pieza que confrontaba la técnica
tradicional de ejecución con propuestas novedosas de tratamiento instrumental. En
el año de su creación, Enríquez apenas se acercaba al tipo de exploración que
plantea en Oboemia. Había indagado,
al construir su lenguaje, en obtener una suerte de sonidos concretos,
yuxtaponiendo densidades o polarizando entidades acústicas consideradas sólo
como tales. En lo formal, seguía los planteamientos establecidos en otras obras
del autor: módulos que constituyen unidades cerradas en sí mismas, propuestas
de ordenamiento del material sometidos a la aleatoriedad, secciones que operan
por oposición de texturas, de articulación, de color tímbrico y pequeñas frases
que proceden por encadenamiento para construir el discurso sonoro, en el cual
el eterno principio de la tensión y la distensión otorga un acendrado dramatismo
a la música.
Dos estudios de expresión para oboe
solo, 2002. Horacio Uribe
El título Estudios tiene una doble intención, aplica a un estudio compositivo, es decir una serie de bocetos en torno a las posibilidades del instrumento y por otra parte, un espacio de reflexión para el intérprete. Como compositor, es ofrecer al intérprete una obra en la cual pueda explorar diversos aspectos de la teatralidad del instrumento.
La potencialidad tímbrica de un instrumento está contenida en sus notas más graves. La primera búsqueda de Nostalgia se centra en las notas re, mi bemol y mi natural de la primera octava y su manipulación tímbrica a través de la posición y presión de la boca del ejecutante sobre la doble caña. Para las frases melódicas de las dos piezas me llamaron la atención aquellas digitaciones alternativas que confieren a las notas timbres característicos o alturas desafinadas con respecto a la afinación temperada. Estos sonidos me remitieron a los ancestros del oboe y de ahí el nombre de la segunda pieza, Aulos.
La obra fue escrita para Carmen Thierry
Llama de vela, oboe solo, 1995. María Granillo
Mi intención al escribir la pieza fue sencillamente trazar por medio de ciertos gestos melódicos la imagen de la llama de una vela en movimiento. La obra se presta a una gran flexibilidad expresiva por parte del intérprete. Está escrita en un solo movimiento en la que pueden detectarse fácilmente tres secciones principales un tanto diferentes en tempo y carácter pero que mantienen unidad en los intervalos de sus motivos principales. El tipo de desarrollo de los motivos está influenciado por la famosa Syrinx para flauta sola de Debussy.
La obra fue escrita para Mireya Pérez y estrenada por Carmen Thierry en 1998 dentro de la Primera Semana Universitaria del Oboe.
Fax Music N° 4, oboe solo, 1990. Manuel de Elías
A principios de la década de los 90’s (del siglo pasado) concebí la idea de comunicarme musicalmente con colegas y amigos por medio del recurso entonces en boga llamado “fax”.
Entonces imaginé: esta mañana escribo una pieza y esta noche se podrá tocar en otra ciudad, otro país o aún, otro continente. Simultáneamente, había estado considerando la posibilidad de crear piezas breves para diversos instrumentos solos, con el fin de que a la vez que estuvieran a disposición de los intérpretes de excelencia estuvieran al alcance de jóvenes intérpretes que no cuentan fácilmente con quién tocar en conjunto.
Así nació la serie “Fax Music” (Música por Fax), y ahí “me ganó la historia” y se hizo presente el recurso de la “internet”...Desde luego que he escrito otras piezas para diversos instrumentos solos, pero no bajo este mismo rubro.
Estas piezas están inscritas dentro del propósito de mi etapa dedicada a la “no repetición”, frecuentemente apoyada en procedimientos seriales, pero con un manejo apartado de la rigidez impuesta por algunas escuelas vigentes. Así pues, Fax Music N° 4, para oboe solo está inscrito en este concepto, cuyo discurso, siempre diferente gracias a la no repetición, guarda una unidad fundada en el concepto y en la intención primordialmente estética.
Agni, oboe y sonidos electrónicos, 2008. Luis H. Arévalo
Agni es el dios del fuego en la mitología hindú. Esta obra retrata una especie de ceremonia a dicha deidad donde el oboe a lo largo de la pieza hace llamados mientras la electrónica acompaña a los gestos hechos por el instrumento, además de propiciar la atmósfera necesaria para la celebración.
Obra escrita para Carmen Thierry
Light & Dust (Luz y polvo), oboe y sonidos electrónicos, 1998-2006. Manuel Rocha
El título de esta obra (luz y polvo), está inspirado en los fenómenos interestelares cósmicos de polvo y nubes de gas que eventualmente chocan creando estrellas y planetas, pero también en los cúmulos globulares interestelares con los que podemos experimentar un juego visual interesante debido a las texturas de luz que emiten, ya sea mediante las fotografías tomadas por poderosos telescopios, o simplemente mirando la vía láctea en una noche de cielo claro.
La composición está basada en las diferentes cualidades de timbre del oboe, pero en ella también uso sonidos electrónicos transformados de sus hermanos y primos, el oboe bajo, el corno ingles y fagot.
Trabajé particularmente con los sorprendentes sonidos multifónicos producidos por estos instrumentos, así como con técnicas de iteración (repetición) como bisbigliando, doble staccatto, frulatto y glissandi.
Esta obra fue comenzada en el estudio electrónico de Banff en 1998, pero fue terminada hasta 2005 gracias a una beca del sistema nacional de creadores.
La voz del viento, oboe y sonidos electrónicos (oboe and electronics), 2008. Jorge Calleja
La voz del viento es una obra basada en una introspección en la que se recuerdan viejos caminos, al tiempo que la voz del viento poco a poco disipa las nieblas de los nuevos caminos, que resultan en el imaginario: venturosos, tempestuosos e inciertos.
Cuando empecé a realizar La voz del viento, como todo compositor, tenía ideas vagas pero no sabía el resultado final de la obra; de hecho nunca sabes el resultado final sino hasta que es ejecutada por el intérprete o la máquina (en el caso de obras electroacústicas). Y como todas mis obras, di el inicio de la idea musical que inmediatamente cobró vida. Esa idea musical comenzó a moverse por sí misma y planteó su desarrollo; yo, como compositor, prácticamente fui un testigo acompañante del camino y de las formas que fue tomando la obra. La voz de Regina y de Mariana me transportaron al pasado y me proyectaron al futuro en mi presente lleno de paisajes de neblina espesa, con una humedad a punto de convertirse en tormenta, pero con la determinación de continuar el paso, motivado por la esperanza de saber que lo bueno y lo malo coexisten cíclicamente durante toda nuestra vida.
Voces del viento: Regina Quetzalli y Mariana Basave.
Obra escrita para Carmen Thierry.

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