José Luis Ordóñez, tenor; Mariachi de Santiago
Al oír con detenimiento las interpretaciones que hace José Luis Ordóñez de las canciones populares -experimentado tenor nacido en Ciudad Camargo, Chihuahua, con un exitoso recorrido a través de la música "culta"-, no puede uno menos que remontarse al significado de la denominación "música popular", y a las correspondencias que despierta en cada escucha, no sólo por las canciones y la música en sí misma, sino por la manera personal de exponer su voz y su talento abrigo de un público más numeroso y heterogéneo que el que disfruta de las óperas del mundo.
La música, desde siempre, ha sido considerada como el más universal de los lenguajes, capaz de comunicar los estados anímicos más profundos del hombre y de la mujer. A Martín Lutero, teólogo y reformados alemán, le debemos palabras sorprendentes sobre este fenómeno: "La música gobierna el mundo, endulza las costumbres, consuela al hombre... Es la hija del cielo. Es el más bello y más glorioso don de Dios... hace a las gentes más dulces, más amables, mas morales." De ahí que la mayoría de los cantantes de la ópera no se resistan a la experiencia de grabar, como es el caso de José Luis Ordóñez, un disco donde su voz se someta a la disciplina de la música popular.
El repertorio que nuestro artista ha escogido para grabar es variado, y en la sola selección se adivina el interés personal y la pasión del cantante por cubrir varias áreas de la música popular. En primer lugar, escoge una canción de su tierra que se ha popularizado en México, y que puede considerarse como un himno regional: El cielo de Chihuahua. En ella vuelca el amor por su patria chica de manera orgullosa. Y no puede sustraerse de interpretar una pieza clásica con que se identifica a los mexicanos en el extranjero; nostálgica, próxima a las lágrimas, que viene siendo todo un reto para su voz fresca y poderosa: México lindo y querido, así como Serenata tapatía, con el sabor de la tierra donde el mariachi toma carta de ciudadanía. En contrapunto, se traduce a su estilo personal canciones famosas como Sombras, Si nos dejan y Amor eterno, cantadas en otra tesitura, donde el cambio le permite una mayor y profunda expresividad para transmitirnos el sentimiento y la claridad sonora de su voz. No podían faltar canciones como Ella y Cielo rojo: distintas entre sí, pero que nos permiten el placer de oír en la voz de Ordóñez cambios bravíos: de un despreciado amor, a la suavidad y lentitud de una entrega total enmarcada por la armonía musical de altura. Y no podía faltar La malagueña, que podemos considerar, en la voz de José Luis Ordóñez, un puente interpretativo entre la música "culta" y la "música popular", en la que nuestro artista tiene la oportunidad de confrontar y unir estos mundos, al parecer lejanos, pero que aquí se unen y se ramifican en una voz extraordinaria y en un estilo personal.
Dionicio Morales

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