El corrido en la Revolución Mexicana
Existen tres tesis que han tratado de
definir el origen del corridor. Una sostiene que deriva del romance español, otra
dice que es un producto de la poesía indígena náhuatl, y una tercera dice que,
retomando la discusión de las dos primeras, es un género netamente mestizo.
El principal difusor y defensor de la primera de estas tesis fue Vicente T. Mendoza, quien dice: “El corrido es un género épico-lírico-narrativo, en cuartetas de rima variable, y asonante o consonante en los versos pares, forma literaria sobre los que se apoya una frase musical compuesta generalmente de cuatro miembros, que relata aquellos sucesos que hieren poderosamente la sensibilidad de las multitudes; por lo que tiene de épico deriva del romance español y mantiene normalmente la forma general de éste (...)
La segunda tesis fue planteada inicialmente por Tubén M. Campos y Ángel María Garibay, la cual fue a su vez retomada por Mario Colín y Celedonio Serrano Martínez para formular la tercera de ellas.
Al hablar del corrido como género musical nos remitimos de inmediato a aquellos que de cierta forma mantienen la estructura de la tesis hispanista, y que podemos ubicar con el nombre de corrido norteño. Dicho género es el que se ha extendido y popularizado ampliamente por todo el territorio mexicano, sin embargo, existe una región en el sur del país en donde a un conjunto de piezas musicales se les conoce como corrido sin que correspondan necesariamente a la estructura antes mencionada. De acuerdo con la Maestra Catalina Gimenez, el corrido en el estado de Morelos y en parte del estado de Guerrero, es un conjunto de “versiones” entre las que encontramos corridos históricos, canciones, canciones de amor, corridos vaciladores, bolas surianas, y algunas otras.
En esta producción titulada El Corrido en la Revolución Mexicana se incluyen algunas piezas de estas “versiones”, y además de presentar al corrido como el contador de historias en el contexto mexicano, se recrea también la época, por lo que, además, escucharemos otras formas musicales del momento, como una mazurca, un huapango, un son y una habanera.
Alfredo Herrera López

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