Concierto y Balada Mexicana para piano y orquesta
Héctor Rojas, piano
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Carlos Miguel Prieto, director
CONCIERTO, para piano y orquesta, en fa sostenido menor. Manuel M. Ponce, representa un momento culminante del compositor durante ese periodo caracterizado por la creación de numerosas obras románticas, que si bien algunas de ellas resienten la influencia europea, otras, sin embargo, llevan la huella inconfundible de la atmósfera del México de principios del siglo veinte.
Es interesante recordar que éste es prácticamente el segundo concierto para piano escrito por un compositor mexicano. Aunque en el catálogo de Melesio Morales (1838-1908) se reporta un concierto para dicho instrumento compuesto en la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo, al estar extraviado, es el de Ricardo Castro (1864-1907) el que ocupa el primer lugar cronológico pues se estrenó en 1904, ocho años antes que el de nuestro compositor. Ambas obras tienen ciertas afinidades y la influencia del primer concierto de Liszt es notoria: en el de Ponce, todos los movimientos están ligados entre sí, mientras que en el de Castro los dos primeros; uno y otro son cíclicos y presentan ideas temáticas derivadas del motivo inicial.
Al igual que el Trío para violín, violonchelo y piano, una de sus obras maestras en la música de cámara, Ponce termina el Concierto para piano en 1910, coincidiendo con la conclusión de un capítulo importante en la historia de México. El Trío lo estrena en 1911 y el Concierto a mediados de 1912, un año y medio antes de sustentar aquella conferencia sobre la canción mexicana auspiciada por el Ateneo de la Juventud. Allí, ante intelectuales y artistas, hizo la primera exposición pública de una estética nacionalista que nunca más abandonaría y que sería el punto de partida de sus futuras creaciones y búsquedas. De hecho, a lo largo del Concierto ya sentimos esa presencia mexicanista, tanto melódica como rítmicamente. No es fortuito que este nuevo movimiento musical coincidiera con el cambio histórico que se estaba gestando en el país.
Por otro lado, no podemos dejar de mencionar un hecho que refleja esa constante inquietud de Ponce por estar a la vanguardia de los lenguajes musicales del viejo continente. Aquel memorable año de 1912, mientras preparaba el estreno del Concierto -romántico por excelencia- presentaba con sus alumnos un evento insólito en el que se ofrecía por primera vez en México un recital integrado exclusivamente con obras pianísticas de Claude-Achille Debussy (1862-1918). La interpretación estaba a cargo de los discípulos de su Academia de piano, entre los que figuraba el joven Carlos Chávez (1899-1978) futuro protagonista en la vida musical del país: creador de la Orquesta Sinfónica de México, fundador del Instituto Nacional de Bellas Artes, además de reconocido compositor y maestro de importantes músicos.
El Concierto para piano y orquesta de Manuel M. Ponce, está estructurado en cuatro movimientos que se presentan sin interrupción. En el primero de ellos, Allegro appassionato, la orquesta abre majestuosamente la obra con un tema que a su vez da origen, por medio de particulares derivaciones motívicas, a los que aparecerán en cada movimiento. El inspirado y expresivo tema del Andantino amoroso tiene todo el carácter de la canción romántica mexicana. El Allegretto, en compás de cinco cuartos y con ritmo sincopado, nos sugiere una cadenciosa y nostálgica melodía que al finalizar da paso a una recapitulación abreviada del primer movimiento. Viene a continuación la importante cadencia en la que se citan todos los temas hasta ahora expuestos. En el Allegro final, los saltos de octava le confieren una gran energía y el característico ritmo de la parte central refleja la sensualidad de una danza tropical. La obra finaliza de manera grandiosa con el tema del Andantino amoroso expuesto por la orquesta y acompañado con brillantes octavas en la parte pianística.
La BALADA MEXICANA para piano solo escrita en 1914, refleja el momento romántico-nacionalista de Ponce por excelencia y es su obra más representativa de ese período.
Cuatro años más tarde el compositor hace la trascripción para piano y orquesta siguiendo básicamente la misma estructura que en la versión para piano solo. La obra presenta tres grandes secciones. El tema de la primera está basado en la canción popular El durazno, expuesto inicialmente dentro de una polifonía a cuatro partes y después elaborado extensamente en distintas tonalidades haciendo un continuo diálogo entre el piano y los diferentes instrumentos de la orquesta. Una pequeña cadencia del solista a manera de improvisación conduce a la última cita del tema en esta sección, tocado por las cuerdas con sordina y acompañado por delicados arpegios en el piano, creando una atmósfera impresionista.
Una breve introducción de la orquesta anuncia el tema principal de la segunda parte de la Balada, que después será expuesto por el piano: se trata de la romántica melodía Acuérdate de mí, también extraída del folclor. Las maderas y las cuerdas, acompañadas por el piano, se hacen cargo de las subsiguientes presentaciones de dicho tema. Luego de una breve cita a la tonada de El durazno, viene un episodio donde una melodía cantabile, apoyada por arpegios, conduce a la recapitulación. En ésta, el primer tema es citado por la orquesta mientras que el piano canta la melodía de la segunda parte. Sigue un pasaje puramente orquestal en el que, mediante el aumento gradual de la dinámica y del movimiento, se desenvuelve un espectacular crescendo. La segunda cadencia, si bien vigorosa y apasionada, termina en pianissimo para dar paso a la espléndida coda final en la que escuchamos la fusión de los temas en la orquesta, mientras el piano realiza un virtuoso pasaje de octavas.
La PRIMERA GAVOTA, para piano a cuatro manos, es la única obra para piano a cuatro manos de Ponce y también la única en la que el nombre de su hermano José Braulio aparece junto al suyo como coautor de la misma.
Por el tipo de escritura se deduce que debe haber sido compuesta en los últimos años del siglo XIX. Tiene forma de rondó, con la última copla en el tono de la subdominante como es característico de esta danza.
IDILIO MEXICANO, para dos pianos. En 1939, Ponce escribe la que sería su única obra para dos pianos, Idilio mexicano. Con este sugestivo título, la dedica al dúo de pianistas italianos Isabel y Silvio Scionti quienes, habiendo contraído nupcias poco tiempo antes, visitaron México en ese año.
Es una pieza con elementos nacionalistas y temas de carácter campirano que el autor maneja con un lenguaje moderno y un refinamiento exquisito, logrando bellas sonoridades de sutil impresionismo.
KINEBOMBO. En los primeros años de su estancia en París (1925-1932), Ponce recibe la propuesta de escribir una obra para la famosa bailarina y coreógrafa Antonia Mercé, “La Argentina” (1888-1936). Con el título de Kinebombo, crea una partitura de corte afro-cubano cuyo tema está relacionado con la fiesta de los ñáñigos1 en el día de Reyes (según menciona el propio compositor en una entrevista periodística).
Fue estrenada en noviembre de 1927 durante una gira de Antonia Mercé por Alemania, con decorados y trajes de Tonio Salazar. Sin embargo, en el archivo Ponce sólo se encuentran cinco páginas para gran orquesta y percusiones en manuscrito original, así como doce páginas para piano, también autógrafas, divididas en sugestivos cuadros. Cada una de estas escenas lleva una determinada indicación así como el respectivo cambio de tiempo.
A manera de introducción, comienza con un Allegro moderato basado en los cinquillos, típico ritmo cubano también utilizado por Ponce en otras obras suyas pertenecientes a esta región. Antes de terminar aparece la indicación “Telón” lo cual nos habla de un espectáculo teatral. Sigue el Molto più lento y poco después un motivo rítmico con la indicación Sale el brujo. El tema de la “1ª Comparsa” es de nostálgica inspiración cubana, haciéndonos recordar alguno de los boleros característicos de ese país, mientras que en el Tempo di danzón, “2a. Comparsa”, escuchamos la delicada sensualidad creada por el compositor a través de este ritmo, ya usado por cierto en su Primera rapsodia cubana y en el Guateque. Contrasta con los números anteriores la “3a. Comparsa”, Los diablitos, cuyo ritmo obstinado y vigoroso del bajo da soporte a una sarcástica melodía. Sigue El brujo inicia el rito -Lentamente- en el cual utiliza el mismo tema ya expuesto en la segunda sección y que ahora enlaza con la Danza de la culebra, de gran riqueza rítmica, que sirve de epílogo a esta incompleta partitura.
Tanto en la versión pianística como en la orquestal el autor escribe como título Kinebombo, mientras que en las entrevistas periodísticas realizadas al compositor aparece como Kimbombó y Kimbombo, lo cual podría dar lugar a que fuera Kinebombo, o bien, Kinebombó.
1 Sociedad secreta de origen afrocubano que ejercitaba prácticas religiosas.
MISTERIO DOLOROSO. En sólo ocho compases, con repetición, Ponce logra transmitirnos un sentido mensaje místicomusical con el Misterio Doloroso. Basado en los Misterios del Santo Rosario (gozosos, dolorosos y gloriosos), el compositor adapta la melodía a un texto: Madre llena de dolor, haced que cuando espiremos (sic), nuestras almas entreguemos por tus manos al Señor.
Al final de esta breve pieza el autor anota: compuestos la tarde del 15 de diciembre de 1899, lo que nos hace pensar que probablemente escribió los tres Misterios, sin embargo éste es el único que nos ha llegado.
El CANTO MAYA es una pequeña pieza, presumiblemente del Ponce adolescente, cuya evocativa melodía y el cromatismo de su armonía le dan un carácter procesional. El manuscrito no pertenece al autor ni lleva fecha de composición
PÁGINA DE ÁLBUM. En el manuscrito original aparece una dedicatoria del Compositor: Para el álbum de mi estimada discípula Srita. Ma. Concepción Aguayo. Dic.1 de 1907. Manuel M. Ponce, Aguascalientes.
El manejo armónico y la sensación de pesar que transmite esta Página de álbum nos hacen recordar En una desolación, escrita por esos mismos años y con la que existe una particular afinidad.
PRELUDIO en do mayor. En 1937, Ponce es nombrado Inspector de Jardines de Niños. Las visitas a dichos centros motivan al maestro para escribir una serie de cantos, ejercicios rítmicos y bailes dedicados a los pequeños. Un ejemplo de ellas es el presente Preludio, de carácter lúdico y propio para la expresión corporal. Tiene forma ternaria y llama la atención, tratándose de una pieza para niños, el cromatismo que contiene la parte central.
En la colección de cantos y juegos para preescolares, el Preludio en do mayor precede a su célebre Gavota en re bemol mayor (1901), transportada a do mayor.
MAÑANITAS DE LOS NIÑOS. Esta pieza, extraída del folclor, corresponde a Las Mañanitas de San Marcos en Aguascalientes, lugar donde Ponce pasó su infancia y adolescencia. El presente arreglo lo realizó en 1937, durante el ya citado período en que fue inspector de Jardines de Niños. Es de carácter animado y tiene forma binaria, sirviendo la segunda parte de respuesta a la primera. Este mismo tema lo utilizará más tarde en el tercer movimiento del Concierto para violín y orquesta, la última de sus grandes obras sinfónicas (1943), con una armonización elaborada característica de la época en que fue escrito.
BAILABLE ORIENTAL. El manuscrito en tinta, probablemente del mismo Ponce, se encuentra en la biblioteca del Conservatorio Nacional de Música. No está fechado, pero lleva un sello en el que se alcanza a leer: Departamento de Bellas Artes, noviembre 21, 1924. La obra refleja -especialmente en la segunda parte- la atmósfera de las canciones de moda de los años veinte.
Llama la atención la sencillez de su escritura pianística. Es de estructura binaria y termina con una larga coda. La primera parte está en modo menor y la segunda pasa al homónimo mayor, mientras que la coda -de movimiento más vivo- vuelve al modo menor del principio.
Curiosamente, en 1924 la editorial Enrique Munguía publicó, con el título de Amor oriental, un arreglo en ritmo de fox-trot para canto y piano de esta pieza, realizado por L. Espinoza.
LENT fue hallada por el Dr. Ricardo Miranda en un cuaderno obsequiado a Nadia Boulanger por sus alumnos de la clase de armonía, a la cual Ponce asistió por breve tiempo.
Consta de dieciocho compases y tiene forma ternaria, es de carácter introspectivo y presenta interesantes armonías y contrapuntos. Al carecer de título, se ha utilizado la indicación del tiempo que aparece al principio: Lent.
INTERMEZZO (NO. 3) fue publicada en la revista Arte y Labor (Órgano de la Unión Filarmónica de México) en el año de 1921 con el título: XI. Alma Triste (del Glosario Íntimo 2). Veintidós años después el Seminario de Cultura Mexicana de la S.E.P. publicó en su boletín, fechado Julio de 1943, la misma obra con el nombre de Intermezzo.. Con dicho título Ponce ya había compuesto dos: el primero, de estilo plenamente romántico, que llegaría a ser su obra para piano más célebre; y el segundo (único con numeración), escrito en los años de París, que nos quedaría como un bello ejemplo de impresionismo. Por tanto, el que aquí se presenta correspondería al No. 3, aunque cronológicamente esté ubicado entre los otros dos. De hecho, podemos considerarlo como de un romanticismo tardío, pero con la presencia de sonoridades que vienen a ser el preámbulo de etapas posteriores. El ambiente de la obra, acorde con su título original, Alma triste, refleja un sentimiento de desolación.
2 Colección de la cual no tenemos ninguna referencia.
DOS CADENCIAS, para el 1er. y 3er. movimientos del Cuarto concierto para piano y orquesta de Beethoven. En el concierto clásico, la cadencia es una sección que aparece al final del primer movimiento y en ocasiones también del tercero, en donde el solista interpreta un episodio basado en los temas expuestos, a manera de una improvisación y con carácter virtuosístico.
En el año de 1939, un discípulo de Ponce se preparaba para tocar el Cuarto concierto para piano y orquesta de Beethoven. En una de las sesiones de clase el maestro, motivado por las melodías del concierto, se sentó al piano a improvisar sobre las mismas. A instancias del alumno, Ponce escribió dichas improvisaciones con el propósito de que fueran tocadas como cadencias en lugar de las del genio de Bonn, dedicándolas a Carlos Vázquez, el joven discípulo que al correr de los años se convertiría en el reconocido pianista y su heredero universal.
Mediante el hábil manejo de los temas y de los recursos pianísticos, nuestro compositor supo imprimirles el estilo idóneo, llenándolas con el virtuosismo necesario para hacerlas lucir de manera brillante.
Paolo Mello
Agosto, 2001
Nota: Las fotocopias de
las partituras de Kinebombo, Página de álbum, Preludio en do mayor y
Mañanitas de los niños, fueron aportadas al Mtro. Héctor Rojas por los
Sres. Emilio Díaz Cervantes y Dolly R. de Díaz, biógrafos de Manuel M. Ponce.

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